Mi padre Fue un hombre de campo, de corazón noble y espíritu sencillo. Encontraba felicidad en la naturaleza, en la siembra y en el cuidado de los animales, disfrutando cada día con gratitud. Su alegría era contagiosa y siempre tenía una sonrisa para quienes lo rodeaban.
Amaba la música ranchera cristiana, y una de sus mayores alegrías era tomar su guitarra para cantarles con cariño a sus nietas, creando momentos que hoy permanecen vivos en sus corazones. Su amor, su humildad y el legado de su vida seguirán floreciendo en los recuerdos de toda su familia.