Hermes del Carmen

Patricio Manns - Arriba En La Cordillera:

Hermes del Carmen Rojas Muñoz

✟28 de Febrero de 1949 - 01 de Diciembre de 2025✟

Hermes del Carmen Rojas Muñoz, cariñosamente llamado “Papi” por sus nietos, partió a los brazos del Señor dejando una huella imborrable en el corazón de su familia y de todos quienes tuvieron el privilegio de conocerlo. Su vida fue un fiel reflejo de esfuerzo, amor, nobleza y valores profundos, los mismos que lo guiaron hasta su último día.

Con vocación de servicio, dedicó gran parte de su vida a colaborar con Carabineros de Chile, iniciando una travesía laboral que se extendió por casi cuarenta años. En cada etapa dejó testimonio de compromiso, responsabilidad y compañerismo, construyendo no solo una carrera, sino un modo de vivir basado en el honor y la entrega.

Durante su juventud también sirvió a la patria en la Escuela de Suboficiales del Ejército de Chile, institución por la que siempre sintió respeto y gratitud. Allí forjó un carácter marcado por la disciplina, la lealtad y el deber, valores que mantuvo firmes a lo largo de toda su vida.

Tras finalizar su vida laboral, eligió dedicar su tiempo al cuidado de sus queridos nietos Martín, Amador y Belén. Disfrutar de la tranquilidad de su hogar junto a su amada esposa, Alicia Campora, su compañera de vida. Juntos formaron una hermosa familia junto a sus hijos Roberto y Camila incluyendo su yerna Liseth Flores, quienes le regalaron el mayor orgullo de su vida: ser abuelo y compartir el amor incondicional de sus nietos.

Hermes fue un hombre intachable, honrado y profundamente querido. Gran amigo, excelente esposo, padre, abuelo y suegro, deja un legado de amor y enseñanzas que vivirá por siempre en quienes lo amaron. Aunque su partida fue inesperada, el consuelo permanece en saber que hoy descansa en paz, rodeado del amor eterno de su familia.

Su último viaje fue tan especial como su vida: acompañado por su esposa y sus nietos, recordado con emoción y gratitud, al ritmo de las canciones que tanto disfrutaba. Fue una despedida llena de cariño y honra, como merece un hombre que vivió con el corazón lleno.

La memoria de “Papi” vivirá por siempre en las risas de sus nietos, en las historias compartidas y en el inmenso amor de su familia, que lo recordará eternamente con ternura, orgullo y gratitud.