Carlos Eleodoro Salas Bustos
✟16 de Octubre de 1955 - 08 de Enero de 2026✟
Carlos Eleodoro Salas Bustos, cariñosamente conocido por sus nietos como “Tata Pelado”, partió a los brazos del Señor dejando un profundo vacío en el corazón de su familia y de todos quienes tuvieron la fortuna de conocerlo. Su vida fue un ejemplo de esfuerzo, amor y nobleza, valores que lo acompañaron hasta su último día.
Apasionado por los camiones, inició sus primeros viajes en el año 1982, dando comienzo a una travesía laboral que se extendió por casi cuarenta años. En cada ruta dejó una huella de compromiso, responsabilidad y compañerismo, forjando no sólo un oficio, sino también un modo de vida. En el año 2020, debido a problemas de salud, tuvo que dejar atrás el volante, dedicándose a disfrutar de la tranquilidad de su hogar junto a su amada esposa, la señora Rosa Moena. Juntos formaron una hermosa familia compuesta por sus hijos Carlos, Daniel, Macario y Víctor, quienes a su vez le regalaron la dicha de ser abuelo y de disfrutar plenamente de sus nietos, su mayor orgullo y alegría.
Durante su juventud, también sirvió a la patria en la Escuela de Suboficiales del Ejército de Chile, institución a la que dedicó siete años de su vida y por la que siempre sintió un profundo respeto y gratitud. Su paso por el Ejército marcó su carácter: disciplinado, leal y comprometido, cualidades que mantuvo a lo largo de toda su existencia.
Carlos Eleodoro fue un hombre intachable, honrado, responsable y querido por todos. Destacado como un gran amigo, excelente esposo, padre, abuelo y suegro, deja un legado de amor y enseñanzas que su familia conservará por siempre. Aunque su partida sorprendió a todos quienes lo amaban, el consuelo se encuentra en saber que descansa en paz, rodeado del cariño eterno de su familia.
Su último viaje fue tan especial como su vida: acompañado por su esposa y sus nietos, fue trasladado en el camión de su hijo, símbolo de la pasión que lo acompañó por tantos años. Durante el trayecto, sus seres queridos lo recordaron con emoción y gratitud, al ritmo de las canciones que tanto disfrutaba, despidiéndolo con el cariño y la honra que un hombre como él se merece.
La memoria de “Tata Pelado” vivirá por siempre en las risas de sus nietos, en las historias compartidas y en el inmenso amor de su familia, que nunca dejará de recordarlo con ternura y orgullo.




